¡Zoo de Beauval INCREÍBLE! Escapa a La Pause Val de Loire (20 min)
¡Zoo de Beauval INCREÍBLE! Escapa a La Pause Val de Loire (20 min): ¡La Reseña MÁS REAL (y Desorganizada) Que Encontrarás!
¡Ay, Dios mío! Zoo de Beauval… solo escucharlo me pone a pensar en pandas gigantes, leones bostezando y… ¿dónde diablos me voy a hospedar sin arruinarme la vida? ¡Ah, La Pause Val de Loire! Y no me refiero a hacer una pausa para otra copa de vino (aunque…), sino a la escapada perfecta después de un día de maratón zoológico. Aquí va la reseña, directa, sin filtro… y con algunos desvíos (¡perdonen, me emociono!).
Primero, lo BUENO (y lo que me hizo decir "¡WOW!")
- Cerca del Zoo: ¡A 20 minutos! Literalmente, terminas de ver a los tigres y ¡zas!, a la tranquilidad. Súper práctico, sobre todo si vas con niños que, como el mío, se cansan con la velocidad de un tardigrade (¡¿qué es eso, mamá?!).
- ¡Wi-Fi GRATIS en todas las habitaciones! ¡Alabado sea el internet! Para mí, es esencial. Necesito subir fotos de los lémures a Instagram (¡#LemurLife!), revisar correos… y… bueno, planificar la próxima aventura. Y sí, funciona bien. No como en ese hotelucho en París donde parecía que Internet era una criatura mítica.
- Limpieza y Seguridad a tope: Me preocupaba el tema COVID. ¡Vamos, nadie quiere contagiarse de nada en vacaciones! Están obsesionados con la limpieza (¡¡¡¡¡productos antivirales!!!!), desinfección diaria, distancia social… me sentí segura. Y eso, madre mía, vale oro.
- ¡El Desayuno! (Buffet): Vale, confieso… soy un poco foodie. Y el desayuno, ¡el desayuno! ¡Era una orgía de croissants, zumos frescos, fruta, huevos…! ¡Me sentí como una reina por una hora! Para los que no son de buffet, también tienen opciones a la carte y servicio en la habitación. ¡Un 10!
- Comida Buena, Variada y (¡Importante!) con Opciones Vegetarianas: No soy vegetariana, pero siempre busco opciones con verduras. El restaurante tiene, ¡y son DELICIOSAS! Además, puedes comer en el restaurante, en la piscina (¡con vistas!), o incluso pedir comida a la habitación. ¡Un puntazo!
- Espacio y Confort en las Habitaciones: Las habitaciones son espaciosas, con camas cómodas (¡la mía era extra-larga, un sueño!), y todo lo que necesitas: baño privado, aire acondicionado (¡¡clave!!), caja fuerte, mini bar… Me sentí como en casa, pero sin lavar los platos. (¡Gloria!)
- ¡El SPA! (Aunque no lo usé…): Ay, esto me da pena. ¡Tienen spa, sauna, piscina con vistas, masajes, tratamientos corporales…! Pero… con un niño de 4 años, ¡no hubo tiempo! Pero solo de pensarlo… ¡la relajación! ¡Para la próxima, prometo escaparme y contarles! ¡Pero que sepas que esta disponible todo lo que necesitas para hacerte sentir como una persona normal otra vez!
Ahora, la REALIDAD (con sus "peros" y ocurrencias)
- El Idioma… ¡Sí, se habla inglés (¡aleluya!), y en recepción son amables y serviciales! Pero, no se engañen: ¡el español, no! Prepárense para usar el traductor del móvil… o a hacerse entender a base de gestos (¡que siempre funciona!).
- El tema de los niños…: ¡Son amigables con los niños! Tienen cunas, tronas, y babysitting (¡si te atreves a dejar a tus hijos con desconocidos… yo no, la verdad!) Pero… ¡ojo! No hay kids club ni toboganes gigantes en la piscina. Si necesitas un "refugio infantil", no es el sitio.
- El Parking…: Hay parking gratuito, ¡y es un alivio! Porque, seamos sinceros, ¡los hoteles con parking de pago son un atraco! Eso sí, puede que esté un poco lejos de recepción, pero nada grave, solo un par de minutos. ¡Cosas de la vida!
- Un poco… "Clásico": Si buscas un hotel moderno con diseño vanguardista… este no es. Es cómodo, funcional… pero no es el lugar para fotos instagrammables. (Aunque, con los animales del Zoo… ¡tienes fotos para aburrir!).
Lo que me dejó… ¿"meh"?
- El gimnasio: Lo vi, pero no lo usé. (Culpa del croissant y de la falta de tiempo). Parecía… un gimnasio de hotel. Ya saben, el típico con dos cintas de correr y una bicicleta. No soy muy de gimnasio, pero si lo eres, no esperes maravillas.
Lo que me hubiera encantado:
- Un Open Bar: ¡¿Acaso es mucho pedir?! Después de ver a los animales… ¡un Mojito en la piscina sería la gloria!
¡El Momento "Subidón" (¡Mi Experiencia Personal!)
- La Sensación de Paz: Después de un día de corretear por el Zoo, el simple hecho de llegar a La Pause, quitarme los zapatos y tirarme en esa cama… ¡un oasis! El silencio (relativo, claro, porque siempre hay niños correteando, pero era un silencio bueno) la brisa… ¡puro relax! De verdad, lo recuerdo y me dan ganas de volver. ¡Un lujo!
Accesibilidad:
- Accesibilidad: ¡Bueno! El hotel ofrece facilidades como ascensores, habitaciones adaptadas y acceso a áreas comunes. Sin embargo, no hay mucha información sobre detalles específicos (como anchos de puertas, etc). Recomiendo llamar al hotel y preguntar directamente si la accesibilidad es un requisito indispensable para ti.
Servicios y Comodidades (¡Que no se me escape nada!)
- ¡Lavandería! (¡Para lavar la ropa sucia después de los niños!).
- Ofrecen traslados al aeropuerto, así que no tienes que preocuparte por el transporte.
- Servicio de conserjería: Siempre es útil para consejos o reservas.
- Tiendas de regalo: ¡Ideal para comprar recuerdos de los animales!
Para los Negocios (¡por si acaso!):
- Salas de reuniones: Parece que hay facilidades para eventos y reuniones, con equipos audiovisuales.
- Servicios de secretaría: (¿Fax, xerox…?)
¡El Veredicto Final!
¡Zoo de Beauval INCREÍBLE! + La Pause Val de Loire = ¡Vacaciones de 10! No es el hotel más lujoso, ni el más moderno… pero es cómodo, seguro, limpio y, ¡sobre todo!… ¡está cerca del Zoo! ¡Y después de un día con los animales, necesitas un lugar tranquilo! Yo, sin dudarlo, ¡¡¡lo recomiendo!!! Volvería sin dudarlo. ¡Y ahora, a buscar la próxima aventura!
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- Desayuno buffet GRATIS para empezar el día con energía (sí, ¡incluidos los croissants!).
- Acceso facilitado al Zoo de Beauval (¡a solo 20 minutos!) para que vivas una experiencia inolvidable.
- Wi-Fi gratuito para que subas tus fotos de animales a Instagram sin interrupciones.
- ¡Y la tranquilidad de saber que estás en un hotel seguro y limpio! (¡COVID-19: ¡tranquilo, están obsesionados con la limpieza!)
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¡El Hotel Borj Mogador: ¡Marrakech te espera con lujo inigualable!¡Ay, Dios mío! La Pause Val de Loire… y con el Zoo de Beauval a 20 minutos. ¡Eso suena a… vacaciones de ensueño, ¿no?! Pero ya saben, la vida real no es un anuncio turístico. Vamos a ver qué sale de esto… necesito café. ¡Mucho café!
La Itinerario (Caótico, No Planificado, ¡Pero Vibrante!)
Día 1: Llegada y… ¿Dónde está mi calzado?
- 14:00 - Llegada a "La Pause" (Esperemos que sea verdad, porque necesito una pausa urgentemente). Okay, la primera impresión… es mona. Muy mona. Con flores por todas partes. Me siento como en un cuento de hadas… Hasta que me doy cuenta de que mi maleta se ha abierto en el camino y mi calzado (el bueno, ¡llevaba mis sandalias favoritas!) está por ahí, regado como si fuera una ofrenda a los dioses del equipaje perdido. ¡Malditas carreteras francesas!
- 14:30 - Check-in y… ¡a buscar el calzado! La señora de recepción, encantadora, con un acento que me derrite, me da la bienvenida. Pero, ¡¿dónde está mi calzado?! Me pongo en modo detective y empiezo la búsqueda. Debajo de la cama, detrás de las cortinas… Nada. ¡Vaya comienzo!
- 15:00 - ¡A descansar (o intentarlo)! Me tumbo en la cama y respiro hondo. El estrés del viaje, la búsqueda del calzado (¡voy a tener que comprar otro par!), necesito relajarme. ¡Pero es imposible! Mi cerebro es una fiesta de pensamientos desordenados. ¿Compré suficiente protector solar? ¿Necesito más queso? ¿Será que los animales del Zoo de Beauval son felices?
- 16:00 - Paseo por los alrededores (con zapatos improvisados). Con las únicas chanclas que encontré, me aventuro a explorar. ¡Qué bonito todo! La naturaleza, el río… Pero me siento como un patito feo con estas chanclas ridículas. ¡Necesito comprar algo decente cuanto antes! (Y, quizás, un botiquín para las ampollas)
- 19:00 - Cena en el restaurante local (con hambre y sin glamour). ¡Dios mío, la comida estaba deliciosa! Un pato confitado que… ¡mmm! Me olvidé de mi falta de zapatos por un rato. ¡Pero el camarero! Tan francés, tan… bueno. Tan dramático con la cuenta. ¡Casi lloro! Pero bueno, ¡la vida es así!
- 21:00 - Intentando dormir (sin éxito). No puedo dejar de pensar en el zoo. ¡Mañana! ¡Mañana veré animales exóticos! Tengo miedo de decepcionarme y que no me guste.
Día 2: ¡Zoo de Beauval! (Y otras aventuras)
- 08:00 - Desayuno (en modo zombie). Cruasanes… café… ¡Necesito más café! Estoy agotada.
- 09:00 - ¡Rumbo al Zoo! ¡Voy! ¡Voy! ¡La emoción me domina! Me pongo mi ropa más cómoda (¡y mis zapatos nuevos!). ¡A por todas!
- 09:20 - ¡¡El Zoo de Beauval!! (¡WOW!) No me esperaba esto. ¡Es enorme! ¡Los animales! ¡Son increíbles! Los tigres, los pandas, los elefantes… ¡Casi lloro de alegría!
- 09:20 - 15:00 - EXPLORACIÓN DEL ZOO. Me lo tomé en serio. ¡Absolutamente todo! ¡Veo cada animal!
- 12:00 - ¡Almuerzo! Lo típico: sándwich, patatas fritas y coca-cola. ¡Me siento como una niña otra vez!
- 15:00 - De vuelta al "La Pause". ¡A descansar! Con dolor de piernas.
- 16:00 - ¡Siesta! Dormir… ¡Necesito dormir!
- 18:00 - Cena en "La Pause" (otra vez). ¡Quiero probar todo!
- 20:00 - Ver la televisión. ¡Y a descansar!
Día 3: Despedida (con lágrimas de emoción)
- 08:00 - Desayuno y empacar. ¡No quiero irme!
- 10:00 - Check-out. ¡Adiós, "La Pause"! ¡Ha sido un placer!
Reflexiones Finales (Un poco desordenadas)
- Francia es preciosa. ¡Pero la burocracia!
- Necesito aprender francés.
- Los animales del Zoo de Beauval son increíbles. ¡Hay que ir!
- Mis sandalias… aún las echo de menos.
- Viajar es cansado. ¡Pero vale la pena!
- ¡Necesito otra vacaciones!
¡Y eso es todo, amigos! Un viaje caótico, lleno de altibajos, pero absolutamente inolvidable. ¡Y así es la vida! ¡Adios!
¡Vistas Impresionantes! Apartamento Privado en Piso Alto, Myanmar¡Ay, Dios Mío! ¿Qué hago cuando me siento como un flan? (O, en otras palabras, ¿cómo lidio con la ansiedad, vaya?)
¡Ah, la ansiedad! La vieja amiga (o, más bien, la pesadilla recurrente). Mira, soy la primera en admitir que no soy terapeuta, ni psicóloga, ni siquiera una persona *muy* organizada. Pero he tenido mis... momentos. Como, muchos. Y lo que a mí me ha ayudado (y puede que a ti también, quién sabe) es... no esperar que desaparezca mágicamente.
Primero, respiro. Literalmente. Inhalo, exhalo. Intento contar hasta cuatro. Fallos. Me distraigo pensando en si tengo que lavar los platos. Vuelvo a respirar. Es como un baile torpe con mi propio cuerpo. A veces, funciona, y me siento... un poquito menos flan. Otras veces, no. Y ahí es cuando...
El Gran Plan B: La Distracción Desesperada. Ver una serie que me haga reír como una loca (¡The Office en bucle, por favor!), hablar con una amiga (¡gracias a Dios por mis amigas!), hacer algo creativo (aunque sea dibujar garabatos horribles). Una vez, estaba tan ansiosa que me puse a limpiar el baño a fondo. Tres horas y media. El baño brillaba. ¿La ansiedad? Un poco menos. ¿La felicidad? Cero. Pero bueno, el baño estaba impecable, ¿no?
Una pequeña observación: He notado que el café y yo no somos los mejores amigos cuando la ansiedad se pone fea. Es como echarle gasolina al fuego. Aprendí la lección a las malas, después de una semana sin dormir y con el corazón a mil. ¡No lo hagas!
Pero, ¿y si la tristeza me ataca como un tsunami? ¿Qué hago entonces, eh?
Ah, la tristeza. Esa vieja conocida... Mira, aquí es donde me pongo un poco sentimental. A veces, la tristeza es necesaria. Es como... un abrazo amargo. Y a veces, hay que dejarse sentirla.
Permitirse "estar". Me acuerdo una vez, después de... un momento difícil (no voy a entrar en detalles, no te aburriré con mis traumas), me tiré en la cama, con los ojos llenos de lágrimas, y escuché música triste. Y lloré. Y lloré. Y me sentí mal. Y me sentí mejor. Es raro, ¿verdad? Pero a veces, hay que darle permiso a la tristeza para que se vaya.
Pero ojo: Si la tristeza se alarga, si te sientes atrapado, si sientes que no puedes salir... POR FAVOR, busca ayuda. Un terapeuta, un amigo, tu madre, un perro... lo que sea. No tienes que pasar por esto solo/a. No te avergüences de pedir ayuda. Es jodidamente difícil, lo sé. Pero es MUY importante.
¿Y qué pasa con la procrastinación? ¿Esa cosa que me persigue como un fantasma?
¡Ah, la procrastinación! Mi fiel compañera. A veces, creo que es una forma de arte, de verdad. ¿Sabes? Esa sensación de "lo haré mañana"... que se convierte en "lo haré en cinco minutos" (mientras revisas Instagram) y finalmente en "¡¡MIERDA, TENGO QUE HACER ESTO AHORA!!".
Los "trucos" que (a veces) funcionan:
- Divide y Vencerás: Hacer el trabajo más pequeño. En vez de "Escribiré un libro", "Escribiré un párrafo". Más manejable, ¿no? (Aunque luego terminas leyendo tres capítulos de un libro en vez de escribir el párrafo. No me juzgues).
- La Técnica del Pomodoro: 25 minutos de trabajo intenso, 5 de descanso. Funciona... a veces. Depende de si el gato decide que es hora de jugar.
- Recompensarte: "Si termino esto, me tomo un café con leche". Un cafe con leche... bueno, o pizza, o la serie, o lo que sea. Motivación, ya sabes.
La realidad es que, a veces, la procrastinación es una señal de agotamiento. A veces, necesitas un descanso. Y a veces... simplemente eres un ser humano con flojera. Acepta tu destino, y trata de no dejarlo todo para el último minuto. La presión te juega malas pasadas, créeme.
Vale, vale... pero, ¿y si me siento sola? ¿Qué hago con esa soledad que a veces me ahoga?
¡Ah, la soledad! La puñetera soledad… Es como un eco en una cueva. Puede ser abrumador. Mira, yo soy una persona bastante independiente, pero he vivido mis momentos de soledad extrema. Y es una mierda grande.
¿Qué hago yo? Pues, primero, intento ser honesta conmigo misma. ¿Qué estoy sintiendo? ¿Por qué me siento sola? A veces, solo necesito un abrazo (aunque sea virtual). O escribir. Escribir sobre cómo me siento. O leer. Un buen libro es como un amigo silencioso.
El contacto humano: Llamar a una amiga. Ir a tomar un café. Unirme a un grupo (de lectura, de senderismo, de lo que sea, hay millones). Son pequeños pasos, pero ayudan. Una vez, me apunté a un curso de cerámica. ¡Nunca pensé que me iba a gustar tanto! Y conocí a gente maja.
PERO... La soledad también puede ser una oportunidad. Para conocerte mejor. Para hacer cosas que te gustan (aunque sea ver Netflix en pijama todo el día). Para reflexionar. Para, literalmente, abrazarte a ti mismo/a. Es un proceso. No es fácil. Pero se puede, te lo aseguro.
Y... ¿qué pasa con la perfección? ¿Esa "cosa" que siempre me está atormentando?
¡Ay, la perfección! El gran enemigo de la alegría. ¿Sabes? Esa voz en tu cabeza que te dice "no es suficiente", "puedes hacerlo mejor", "eres una mierda"... Esa voz es un cabrón. Literalmente.
Mi lucha personal: Soy perfeccionista.Busca Un Hotel