¡Excelsior Belvedere: El Spa Italiano de tus Sueños te Espera!
¡Excelsior Belvedere: El Spa Italiano de tus Sueños te Espera! - Un Viaje (Desordenado) a la Relajación
¡Ay, Dios mío! ¡Excelsior Belvedere! Justo el nombre ya suena a algo… ¿cómo decirlo? Fantastico. Ojo, no soy de esas que se emocionan fácilmente, pero la verdad, después de un año de puro estrés pandémico, el prospecto de un Spa Italiano de tus Sueños… pues, me hizo suspirar profundamente. Y ahora, después de mi experiencia, puedo decir que… vale la pena.
SEO time! (Porque, ya saben, hay que ser smart en el internet. ¡Excelsior Belvedere! Spa, Italia, relax, lujo, no se me escapa nada.)
Lo Primero: La Accesibilidad (y un pequeño tropiezo)…
Entrando a la movida con la accesibilidad. El Excelsior Belvedere se vende como inclusivo. Y sí, tienen ascensor, lo cual es un must para mí, porque ya los años no perdonan y las escaleras son mis enemigas. Tienen instalaciones para discapacitados, lo cual es un puntazo. PERO… ¡OJO! Al entrar, me di cuenta de que la rampa de acceso a la recepción estaba un poco… empinada. Nada dramático, pero si vas en silla de ruedas, igual necesitas una ayudita. Un pequeño detallito que se puede mejorar, señores del Belvedere.
Ahora sí, lo bueno: ¡El Spa! (Y mi pequeño paraíso…)
Miren, seamos honestos, ¿quién no sueña con un buen spa? Y el del Excelsior Belvedere… casi me hizo llorar de felicidad. Primero, el ambiente. Silencio, aromas, luz tenue… Ya me sentía como Cleo, la reina, pero actualizada, con el celular en modo off.
- El Sauna: Absolutamente perfecto. Calorcito, relajación, las toxinas que se van… Y lo mejor, pude pensar seriamente en nada. ¡Un lujo!
- El Jacuzzi con vista: ¡Ay, Dios mío! Imagine: agua burbujeante, la piel suave, mirando… ¡hacia el cielo! (O al menos, a la piscina climatizada, que es casi lo mismo).
- Masajes: Aquí fue donde perdí la cabeza. Elegí un masaje de… ¿90 minutos? ¡Una eternidad de placer! Me desestresaron con aceites mágicos, cada nudo de la espalda se deshizo. ¡Fue como si me hubieran reiniciado el cerebro! Estaba tan relajada que casi me quedo dormida en la camilla. Y no soy de esas que se quedan dormidas fácilmente. ¡El masaje fue increíble!
- Otros secretos del spa: Tienen de todo: baños turcos, pediluvios, envolturas corporales (la de barro fue… interesante, ¡me sentía como una momia!), tratamientos faciales. Un paraíso para los amantes del bienestar. Además, todo es limpio, impecable (¡sí, usaron productos de limpieza antivirales!). Y, claro, personal capacitado en protocolos de seguridad. Es decir, te puedes relajar sin preocuparte del bicho.
Comida, Bebida y ¡Vivan los Italianos!
¡Ah, la comida! ¡Importantísimo! Y aquí, el Excelsior Belvedere no decepciona.
- Restaurantes: Tienen varios, ¡y qué variedad! Desde comida italiana (¡obvio, si estamos en un spa italiano!) hasta cocina internacional. Comí pasta, pizza, risottos… ¡Un festival! Desayuno buffet, con de todo (y con opciones vegetarianas). Happy hour en el bar… No me faltó de nada. Y, ¡¡atención!! Tienen servicio de habitaciones 24 horas para esos antojos nocturnos.
- El Bar: ¡Un clásico! Copas, cócteles, buena música… Perfecto para terminar la noche (o empezarla). Probé un Aperol Spritz que era… ¡La gloria!
- Comida en la piscina: ¡Si, con poolside bar! En serio, ¿qué más se puede pedir? Una ensalada, un zumo, y a seguir disfrutando del sol.
¿Y el resto del hotel?
En líneas generales, muy bien.
- Las habitaciones: ¡Un sueño! La mía tenía aire acondicionado, una cama comodísima (¡con un extra long bed! ¡Porque mis pies son largos!), TV por cable, baño privado, internet gratis (¡Wi-Fi en todas las habitaciones!), y… ¡un balcón con vistas! Además, son insonorizadas, para que duermas como un lirón. Y, súper importante en esta época: limpieza a fondo y sanitización entre estancias.
- Servicios: Conserjería, lavandería, limpieza diaria, caja fuerte… Lo mismo de siempre, pero con clase. Y sí, tienen ascensor, parking gratis (¡un plus!), y hasta almuerzo para llevar si te vas de excursión.
- Para los que trabajan (o fingen): Instalaciones para reuniones, internet, servicios de impresión, etc. El hotel es apto para una escapada romántica, un viaje familiar o, si te ves en la necesidad, un viaje de negocios.
¡Lo que no me convenció del todo (y espero que mejoren!)
- El servicio de habitaciones: A veces tardaban un poco. Un detallito.
- Un poco más de variedad de comida: Aunque la calidad era excelente, a veces la carta del restaurante se repetía un poco.
- La Tienda de Regalos: ¡Un poco desangelada! Podrían tener más souvenirs originales.
¡Para los Niños! (Porque a veces hay que pensar en ellos…)
Vi que tienen servicio de canguro, actividades infantiles, etc. Así que sí, es un hotel amigable para familias. ¡Un plus!
En Resumen:
El Excelsior Belvedere es… ¡MAGNÍFICO!. Es un escape, un oasis, un lugar donde te puedes desconectar y recargar energías.
¿Lo recomiendo?
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Okay, here goes nothin’… this is going to be a hot mess express, just you wait!
The "Almost Didn't Happen" Itinerary: Excelsior Belvedere – Taormina, Italy
Day 1: Arrival and the Great Luggage Debacle (aka "Where the Hell is My Sock?")
- Morning (7:00 AM - 9:00 AM): Ugh. The airport. Let's just say my plane, as usual, was slightly delayed. And I mean, like, barely enough time to grab a stale croissant and a coffee that tasted like battery acid. But, hey, I’m in Sicily! That's the optimistic thought that got me through. (And the fact that I packed extra gummy bears for emergencies).
- (9:00 AM - 12:00 PM): Finally! Landed in Catania. Finding the hired car was… well, it required a lot of frantic waving, mangled Italian, and a near-miss with a Vespa. Seriously, those things are little death machines! And the driver? Charming, with a smile that could melt glaciers, but a driving style that could give you a heart attack. I love you Italy.
- (12:00 PM - 2:00 PM): Check-in to the Excelsior Belvedere! OMG, the view! Breathtaking. I felt like a movie star. And the hotel lobby is all marble and chandeliers! But… wait a minute… where’s my suitcase? The REAL crisis. Apparently, my luggage decided to take a detour to… I don't even want to know.
- (2:00 PM - 4:00 PM): Lunch at the hotel restaurant (or what felt like lunch. I was famished, mostly because I had been running on airplane food). Ordered pasta. The waiter was SO handsome I almost forgot to breathe. And the pasta? Divina! I think I licked the plate clean (no shame).
- (4:00 PM - 6:00 PM): Trying to keep my sanity. Okay, time to investigate local shops for emergency underwear, since my luggage is MIA. Oh, and a toothbrush - because hygiene is important. This calls for a celebratory gelato. Yes, a pistachio one. Needed.
- (6:00 PM - 8:00 PM): Sunset cocktails on the terrace. Perfection. The view of Mount Etna made me cry a little bit. Okay, a lot. (Don’t judge, the cocktail was strong, and I'm exhausted.)
Day 2: Taormina Town & The Ancient Theatre - Drama, Intrigue, and a Gelato Meltdown
- (9:00 AM - 10:00 AM): Breakfast. Finally found my appetite! Delicious Italian pastries and coffee, fueling up for the day.
- (10:00 AM - 1:00 PM): EXPLORE TAORMINA! Walked around town. So many shops! Picked up a little ceramic lemon. (Very cliché, but I don't care). The crowds can be a bit much, but the beauty is unreal.
- (1:00 PM - 2:00 PM): Lunch. Another tiny little restaurant overlooking the sea. Had fresh seafood. My taste buds are in heaven.
- (2:00 PM - 4:00 PM): The Teatro Antico di Taormina. Stood there, amongst the ruins, and felt this overwhelming sense of… history. And… sunburn. Seriously, wear sunscreen, people! Also, made me think about the great plays that were done there long ago. Now that is some "old school".
- (4:00 PM - 5:00 PM): Gelato… attempt number two. Tried a different flavor. It started melting before I even got out of the shop. Seriously, what is with the gelato and me today?
- (5:00 PM - 7:00 PM): Spa time! Massages and facials. Trying to repair the damage from the sun and the general stress of travel. This is the life.
- (7:00 PM - onwards): Dinner. More delicious food. More wine. Contemplating whether or not to order another plate of pasta. Yes. Definitely. My diet starts… tomorrow?
Day 3: Etna Excursion - Volcanoes, Views, and a near Death Experience (Maybe)
(8:00 AM - 9:00 AM): Okay, I signed up for a tour to Mt. Etna! I'M EXCITED. Breakfast, quick! I need the energy.
(9:00 AM - 12:00 PM): The Etna tour was so cool! The views are simply incredible. We hiked near the summit. It got really cold, and the air was thin, and I nearly got blown off the mountain by a gust of wind. But hey, I'm still here! A true life experience. My heart was galloping in my chest.
(12:00 PM - 2:00 PM): Lunch at a little trattoria somewhere near the volcano. The food was good. I ate, and I recovered.
(2:00 PM - 4:00 PM): Back to the hotel. Laying down. I can feel my legs. OMG.
(4:00 PM - 6:00 PM): Nap time. I need it.
(6:00 PM - onwards): Fancy dinner. Tried to look put together. I'm pretty sure I failed, but whatever. The food was great. The wine was better. Ready to forget the fact that tomorrow is going to be the part of my trip where I must confront reality.
The "Coming Home" Crisis - Day 4 (and onward)
(8:00 AM - 9:00 AM): Breakfast. More coffee. Trying to ignore the impending doom of returning reality.
(9:00 AM - 11:00 AM): Last-minute souvenir shopping. Panicking. Did I buy enough gifts? Probably not.
(11:00 AM - 1:00 PM): Spa visit. More massages. More "me time". Preparing myself.
(1:00 PM - 2:00 PM): Lunch. Trying not to think about it!
(2:00 PM - 3:00 PM): Last look at the view. Feeling the tears.
(3:00 PM - 4:00 PM): Check out. Goodbye, paradise. Goodbye.
(4:00 PM - onwards): Airport. Flight. Reality. (I’m not ready.)
And for now, back home.
Final Thoughts: Italy, you’ve wrecked me. In the best way possible. The food, the views, the people… all amazing. And even with the luggage drama, the gelato meltdowns, and the near-death experiences, I wouldn’t trade this trip for anything. Ciao, Taormina! I’ll be back… eventually. Maybe next time I'll remember to pack multiple pairs of socks.
P.S. My luggage finally arrived the day I left. Go figure.
¡Excelsior Belvedere: El Spa Italiano de tus Sueños te Espera! - Preguntas Frecuentes (y algunas reflexiones mías...)
1. ¿Qué es exactamente el Excelsior Belvedere? ¿Es... realmente mágico?
A ver, "mágico"... quizá es exagerado. Pero, ¡ay, Dios mío! El Excelsior Belvedere es un spa italiano. Piensa en ello como... un santuario al relax. Imagina el olor a lavanda inundando tus fosas nasales, mientras una tía, con una paciencia de santa, te unta barro volcánico en la espalda. ¿Magia? No lo sé. ¿Relajación celestial? Absolutamente. Me pillé una vez, ¡y esto es totalmente verdad!, un masaje que me hizo llorar. Literalmente. Lloré de puro placer y de, creo, liberación de tensiones acumuladas desde... bueno, desde siempre. Fue... algo.
2. Hablando de precios... ¿es para ricos? Porque mi cuenta bancaria se parece a un desierto.
Ok, te seré sincera. No es el spa más barato del mundo. No. No lo es. Digamos que no vas a encontrar ofertas de "dos por uno" ni "martes de exfoliación para jubilados". Pero, (y aquí va mi consejo, porque lo necesito dar) vale cada centavo. Piensa en ello como una inversión en tu cordura, en tu felicidad, en la, ¡vamos!, en la supervivencia de tu alma. Además, a veces tienen ofertas especiales, o puedes ahorrar para una experiencia puntual. O, como hice yo una vez, venderle calcetines a mi vecino (cosa que, por cierto, me arrepiento. ¡Esos calcetines eran feos!). Lo que sea, ¡vale la pena el esfuerzo!
3. ¿Qué tipo de tratamientos ofrecen? ¿Hay algo para alguien... digamos... un poco... "intimidado" por los spas?
¡Ah, sí! Aquí es donde el Excelsior Belvedere brilla. Tienen de todo, desde masajes suecos clásicos hasta rituales de belleza inspirados en la Antigua Roma. Y no te preocupes por sentirte fuera de lugar. Hay opciones para todos. Si eres novato total, puedes empezar con un masaje relajante y una sesión en la sauna. Yo, la primera vez, estaba tan nerviosa que me comí un plato de olivas (malas decisiones, lo sé). Pero, la terapeuta fue un encanto. ¡Me calmó, me hizo reír, y me transformó en una masa blanda de felicidad! (O casi). Lo que sí puedo decir es que la piscina, ¡la piscina!, es absolutamente maravillosa.
4. ¿Y el ambiente? ¿Es un lugar ruidoso con gente hablando por teléfono y niños corriendo? (Horror).
¡NO! Gracias al cielo, NO. Esa es una de las cosas que más adoro del Excelsior Belvedere. Es un oasis de paz. Silencio. Relax. Por supuesto, siempre hay un idiota (perdón, "persona") que cree que es apropiado hablar en voz alta por teléfono (¡odio a esas personas!). Pero, en general, el ambiente es de calma absoluta. Música suave, aromas agradables, luces tenues... Un lugar para desconectar del mundo y recargar las pilas. Una vez fui, y mi teléfono se quedó sin batería, y pensé: "¡Eureka! ¡Libertad!". Fue... maravilloso. (Aunque luego me preocupé por mis mensajes)
5. ¿Qué pasa con la comida? ¿Ofrecen algo más que agua con pepino? Soy de buen comer...
¡Ay, la comida! Esa es otra de las razones por las que me encanta el Excelsior Belvedere. Olvídate de la típica ensalada insípida. Ofrecen una gastronomía... ¡deliciosa! Platos frescos, ingredientes de alta calidad, preparados con mimo. Tienes que probar la pasta fresca, te lo digo. Una vez, comí un plato de ravioles que... ¡fue una epifanía! (Vale, quizás exagero, pero casi). Y los postres... ¡Dios mío, los postres! No te vas a arrepentir. Recuerdo una vez que, mientras disfrutaba de mi postre, me crucé con un hombre que se comía un plato de fruta... ¡yo le ofrecí un bocado de mi tiramisú! ¡Él lo aceptó! Fue un momento de conexión... (y luego me comí el resto del tiramisú, por supuesto).
6. ¿Se recomiendan propinas? Y si es así, ¿cuánto? Soy muy mala para estas cosas.
¡Ay, las propinas! ¡El gran dilema! Pues mira, en general, en España (asumo que es aquí porque es italiano y supongo) no es tan obligatorio como en EEUU, pero se agradecen. A mí me da mucha cosa, pero es que los terapeutas, el personal... se esfuerzan mucho. Yo suelo dejar entre el 10 y el 15% del servicio. A veces me siento un poco tacaña, pero bueno, es lo que puedo hacer. Lo importante es mostrar tu agradecimiento por el buen trato... y por la paz interior que te brindan. Y, y, ¡venga, anímate! ¡Al final te sentirás genial!
7. Okay, ya me has convencido. Pero, ¿hay algo... "malo" en el Excelsior Belvedere? Porque, ¿sabes?, todo tiene sus fallos... hasta el paraíso.
A ver, a ver... Tranquilízate. Sí, hay "fallos". (Todo es imperfecto, ¡incluso yo!). A veces hay un poco de cola para entrar en la sauna (¡y no quiero esperar en cola, odio esperar!), el precio, como ya dije, puede ser un poco... "doloroso". Una vez, la ducha de vapor se averió y me pilló en medio de un tratamiento de barro. ¡Horror! Salí como una criatura del pantano, toda pegajosa y malhumorada. Pero, en general, los "fallos" son mínimos y se olvidan rápido. Y te digo una cosa… Después de un masaje, ¡hasta el peor día parece soportable! Si insisto tanto en el spa, es porque lo necesito, me ayuda a vivir, a respirar, a ser mejor persona... (Bueno, no sé si mejor persona, pero al menos menosHotel Buscador