¡Hotel Louvre Sainte Anne, París: ¡Las mejores vistas del Sena te esperan!
¡Ay, Dios mío! ¡Hotel Louvre Sainte Anne, París! ¿Dónde empiezo? ¡Las vistas del Sena, dicen! Bueno, bueno… sentaos, preparad el café (o el té, si sois de esas personas) y vamos a desmenuzar esto juntos. ¡Porque os prometo que esto no va a ser la típica review aburrida!
¡Atención, futuros viajeros! Si buscáis un hotel que realmente os ofrezca algo más que una cama y un enchufe, y OS ENCANTA el rollo parisino, ¡leed hasta el final! Estoy aquí para contaros lo bueno, lo… meh, y hasta lo que os hará reír a carcajadas.
Primero, lo IMPORTANTÍSIMO: Accesibilidad y rollos de la "gente que no puede, pero necesita también disfrutar"
- Accesibilidad: ¡Sí, sí, importante! Me gusta que se preocupen. Tienen Ascensor (¡sí!), lo cual es un gran alivio. Y según lo que he leído, hay instalaciones para discapacitados. ¡Bravo! ¡Aplausos virtuales! (No he podido comprobarlo personalmente, pero la información es importante para todos).
- Para los peques y el resto del Clan: Si es que quieres llevar a tus "peques", no te preocupes, porque tienen un servicio de canguros. ¡Ufff, qué alivio! También son amigables con la familia. ¡Ah! Y tienen un montón de cosas para los niños. ¡Un puntazo!.
Y, ahora, la parte que todos queremos saber: ¡¿ES LIMPIO?!
- ¡MUY IMPORTANTE! ¡Por la salud, claro! ¡Y porque a nadie le gusta dormir en un basurero! ¡¡¡Pero!!!! Por lo que leo, parece que sí. Productos de limpieza antivirales, desinfección diaria en zonas comunes… ¡Ah! Y esto me encanta: ¡¡¡Se pueden solicitar habitaciones desinfectadas entre estancias!!! ¡¡¡ALELUYA!!! El simple hecho de saber que el personal está entrenado en protocolos de seguridad y que tienen un sistema de pago sin contacto (¡¡¡ADIÓS EFECTIVO!!!) me da paz.
- Comida, en plan… "¿Me envenenarán?" Parece que se han preocupado. Comida envuelta individualmente (¡adiós, contagios!), establecerse seguro (¡¡¡otra vez bien!!!) y, por supuesto, ¡¡¡cubiertos y utensilios de cocina desinfectados!!! ¡Menos mal!
¡A COMER, A COMER! (Y, por supuesto, a beber, que es lo que importa)
- Restaurantes y más restaurantes… ¡y bares!: ¡Bueno, bueno, bueno! ¡¡¡Empecemos por el desayuno buffet!!! (¡o el desayuno en la habitación, si sois unos vagos!). ¿Hay cocina asiática? ¡Interesante! ¿Y un restaurante vegetariano? ¡Bien por ellos! Aunque, sinceramente, a mí lo que me interesa es… ¡el bar! Y parece que lo tienen. ¡¡Y un bar en la piscina!! (que seguro que tiene buenas vistas, ¡¡¡eh!!!)
- Opciones que no me esperaba: Servicio de habitaciones 24 horas (¡glups!), cafetería, hora feliz… ¡¡¡No me lo puedo creer!!! ¡¡¡Y sopa y ensaladas en el restaurante!!! ¡¡¡Me siento como en casa!!!
¡Y A RELAJARSE! Porque, al fin y al cabo, ¡estamos de vacaciones!
- ¡Spa y más spa!: ¡Ojo al dato! Tienen… ¡¡¡spa!!! ¡¡¡Sauna!!! ¡¡¡Baño de vapor!!! ¡¡¡Piscina con vistas!!! (¡¿lo digo en serio?! ¡Es que no me lo puedo creer!). Masajes, envolturas corporales, exfoliaciones… ¡¡¡¡Me quiero quedar a vivir aquí!!! (Aunque, sinceramente, con un buen masaje ya me doy por satisfecho…).
- Para estar en forma o fingir que lo estás: Gimnasio, ¡eh!, centro de fitness… ¡Para los que les gusta sufrir! Yo, con la piscina, me conformo.
Servicios y Conveniencias: ¿Qué más me ofrecen?
- La lista de servicios que te hacen la vida más fácil: ¡Aquí viene lo bueno! Consigna de equipajes, cambio de divisas (¡¡¡adiós, buscar oficinas de cambio!!!), tintorería, lavandería, cajero automático… ¡Me siento como un rey!
- Y, para los obsesivos del trabajo (o los que no pueden desconectar): Instalaciones de negocios, reuniones, eventos… ¡Y hasta una impresora/fax en el centro de negocios! (¡Por si acaso!).
En las habitaciones… ¿Qué tal, la experiencia "íntima"?
- ¡El paraíso de la comodidad!: ¡Ah, las habitaciones! ¡¡¡Aire acondicionado!!! (¡¡¡bendito aire acondicionado!!!), ¡¡¡¡cama extragrande!!!! (¡para estirarse y no tener que pelear por el espacio!), ¡¡¡¡caja fuerte!!!! (¡¡¡por si acaso!!!), ¡¡¡¡minibar!!!! (¡¡¡¡¡¡para el vicio!!!!), ¡¡TV por cable y satélite!! ¡Wow! (Aunque, seamos sinceros, ¿quién ve la tele en París, con todo lo que hay que ver?)
- Detallitos que importan: ¡Bata! ¡Zapatillas! ¡Secador de pelo! ¡¡¡¡Y el maravilloso Wi-Fi gratuito!!!! (¡¡¡ahora sí que estamos en el siglo XXI!!!).
- Anecdota personal sobre el Wi-fi gratuito… ¡Una vez, en un hotel en… bueno, no importa dónde!, tuve que pagar una fortuna por el Wi-Fi… y ¡no funcionaba! ¡Una pesadilla! ¡Así que, lo del Wi-Fi gratuito, es UN PLUS!
Extras y "detallitos" que me han llamado la atención:
- Para los "románticos": Habitación para parejas, terraza, decoración de la habitación, puntos para pedir matrimonio… (¡ya sé dónde llevar a mi novia!).
- Y, para los que no, no se preocupen, hay de todo: ¡No hay problema! Habitaciones para no fumadores, apto para mascotas, ¡¿servicio de habitaciones las 24 horas?!… ¡¡¡No me lo puedo creer!!!
- Consideración por la salud: Detector de humo, alarma visual, extintores, ¡¡¡qué bien que haya seguridad!!!
¡¡¡¡¡¡PERO ESPERAD!!!!! ¡NO TODO ES PERFECTO! (¡¡¡la vida no es perfecta, gente!!!)
- ¿Y lo malo, qué? Bueno, no he encontrado ninguna crítica realmente negativa (¡¡¡milagro!!!). Pero, siempre hay un "pero". Quizás, la habitación no sea una obra de arte (¡pero, ¿quién necesita arte cuando tienes París a tus pies, oye!) Quizás, el desayuno sea… correcto (¡pero, ya sabéis! ¡para los gustos están los colores!). A saber…
- El problema de la "sobre información": ¡Hay tantas cosas! ¡Y, a veces, una se pierde! (¡pero, para eso estamos nosotros!).
¡¡¡¡¡OFERTA IRRESISTIBLE PARA TI, VIAJERO ATREVIDO!!!!!
¡Reserva ahora tu estancia en el Hotel Louvre Sainte Anne y vive París como nunca antes!
- ¡El precio! ¡No os asustéis! ¡Comparad precios, claro! Pero recordad: ¡la vista del Sena hace que valga la pena!
- ¡Añadidos para tu aventura! ¡Reserva ahora y consigue:
- Desayuno estilo parisino: ¡Croissants recién hechos, café con leche… ¡el desayuno de tus sueños parisinos!
- Acceso gratuito al spa: ¡¡¡Relájate después de un día de turismo!!!
- ¡Una botella de vino francés de bienvenida! ¡Para brindar por París!
- ¡¡¡La promesa de "las mejores vistas del Sena te esperan!!!"
¡¡¡¡¡No esperes más!!!! ¡¡¡¡¡Reserva ya!!!!!!! ¡¡¡¡¡Y que empiece la aventura!!!!!
¡Ah! Y, por cierto… ¡Yo ya tengo mi reserva! ¡¡¡Nos vemos en París!!! (¡Si me reconoces, ¡salúdame! 😉).
¡Ardingly Inn: El Escapada Británica que Te Dejará Sin Aliento!¡Ay, Dios mío! ¿Dónde empezar con esto del planning para el Louvre Sainte Anne, Francia? ¡Esto parece un rompecabezas más complejo que armar un mueble de IKEA un domingo por la tarde! Pero bueno, aquí va, con toda la honestidad (y el caos) que conlleva:
Itinerario (Aún en Proceso de Fabricación - ¡Como Yo!)
Día 1: Llegada, Jetlag, y el Terror de la Maleta Perdida
- 8:00 AM (aproximadamente, porque el jetlag es un monstruo despiadado): Aterrizaje en el aeropuerto Charles de Gaulle. ¡Mi primer pensamiento? "¡Necesito café, y mucho!" (Y rezo porque mi maleta no se haya ido a un crucero por el Atlántico.)
- 9:00 AM - 11:00 AM: Trámite de aduanas (¡espero no parecer sospechosa!), recogida de equipaje (¡dedos cruzados!) y coger el RER B hacia Châtelet-Les Halles. Si la maleta no aparece, me da algo. Juro que me da algo.
- 11:00 AM - 12:00 PM: Trasbordo a la línea 1 para llegar a la estación Louvre-Rivoli. ¡Ya casi estoy!
- 12:00 PM: CHECK-IN en el Hotel Louvre Sainte Anne. ¡Oh, la gloria de una cama que no es la de un avión! (Y, por favor, que la habitación no sea un cuchitril con vista a un muro.) ¡Necesito un buen descanso!
- 1:00 PM: Almuerzo rápido. ¡Algo que se coma rápido y que me devuelva la cordura! Un crepé con nutella parece una gran idea ahora mismo.
- 2:00 PM - 4:00 PM: Un paseo por los alrededores del hotel. A ver qué encuentro. ¡A lo mejor un mercado con flores preciosas! ¡O una tienda de quesos con olores que me hagan llorar de felicidad!
- 4:00 PM: EL DESASTRE (Potencial): ¿Recuperación de la maleta perdida? (rezando intensamente) O, el pánico: ¿Dónde encontrar ropa básica para sobrevivir?
- 5:00 PM - 7:00 PM: EXPLORACIÓN: Dar una vuelta, encontrar un Starbucks para un café (¡lo necesito!), y orientarme.
- 7:00 PM: Cena. ¡Algo ligero! (De nuevo, con el jetlag, necesito algo que no me deje KO en la mesa.) Quizás una sopa.
- 8:00 PM: ¡A la cama! O, al menos, intentarlo. El jetlag es un enemigo implacable.
Día 2: LA LOCURA DEL LOUVRE (y un poco de lágrimas)
- 9:00 AM: ¡Desayuno! ¡Cruasanes! ¡Café con leche! ¡Todo lo que pueda digerir mi pobre estómago!
- 10:00 AM - 2:00 PM: EL LOUVRE. EL MONUMENTO. El GRAN PÁNICO. ¡Dios mío, estoy nerviosa! La "Visita del Louvre". ¡Me siento como un soldado que va a la guerra! Intentaré enfocarme en algunas obras maestras (La Mona Lisa, la Victoria de Samotracia… ¡esperemos que no haya demasiada gente!), y no perderme en el mar de turistas. ¡Ay, la cola! ¡La cola será mi ruina! ¡Preparada para dar codazos!
- 1:00 PM (aproximadamente): Almuerzo rápido y barato en una de las cafeterías del Museo.
- 2:00 PM - 4:00 PM: Intentar sobrevivir al resto del Louvre. ¡Tal vez concentrarme en las esculturas griegas! O, si mi cerebro lo permite, dar un paseo por las alas que no haya visto por completo. ¡Tengo mucho que ver y poco tiempo!
- 4:00 PM - 6:00 PM: Descanso! Paseo por los Jardines de las Tullerías, ¡Una pausa, por favor! Necesito un poco de aire fresco después de la locura.
- 7:00 PM: Cena en un restaurante del barrio del Marais. ¡Algo con encanto! ¡Y que no me arruine!
- 8:30 PM: Paseo nocturno por el barrio del Marais. ¡Y a ver si encuentro una heladería!
Día 3: Sacre-Coeur, Montmartre, y la Búsqueda de lo Auténtico (o al menos, intentarlo)
- 9:00 AM: Desayuno. ¡Cruasanes! ¡Repetición!
- 10:00 AM - 1:00 PM: ¡Ir a Montmartre! ¡La Basílica del Sacré-Coeur! ¡La vista! ¡Las calles empedradas! ¡Los artistas! Me siento romántica solo de pensarlo (aunque luego me choque con la realidad de los turistas y los precios inflados). Subir a la basílica, si no hay demasiada gente. ¡Intentar encontrar un retrato mío!
- 1:00 PM: Almuerzo en Montmartre. ¡Aquí es donde me va a tocar sufrir! ¡Espero que no me timen!
- 2:00 PM - 4:00 PM: Explorar Montmartre. ¡Buscar los famosos cafés! ¡El Moulin Rouge (aunque por fuera, porque la entrada es inalcanzable)!
- 4:00 PM - 6:00 PM: ¡Compras! ¡Souvenirs! ¡Regalos para la familia (si me queda presupuesto)!
- 7:00 PM: Cena. ¡Quizás un bistrot francés auténtico! (Si lo encuentro…)
- 8:00 PM: Descanso. ¡Estoy agotada!
Día 4: ¡Versalles y el adiós! (¡Con suerte, sin más dramas!)
- 9:00 AM: Desayuno. ¡Último desayuno parisino!
- 10:00 AM - 4:00 PM: EL PALACIO DE VERSALLES. ¡La pomposidad! ¡El oro! ¡Los jardines! ¡Espero que no me abrumen los espejos! ¡El palacio es ENORME! ¡Preparada para las colas (otra vez)!
- 1:00 PM: Almuerzo en Versalles.
- 4:00 PM - 6:00 PM: Vuelta al hotel para recoger maleta, ¡y rezarle a todos los santos para que no haya problemas con el transporte y viaje de regreso.
- 6:00 PM: Traslado al aeropuerto.
- 8:00 PM: ¡Adiós París! ¡Hasta la próxima! (¡Espero! Y con la maleta intacta, por favor.)
Imprecisiones, Reflexiones y Otras Chorradas:
- Transporte: Me da pánico el metro. ¡Me pierdo con facilidad! Y necesito estar atenta a los carteristas. ¡Estaré más atenta que un perro guardián!
- Comida: ¡Quiero comer de todo! ¡Pero sin engordar! ¡Ya veremos cómo va eso!
- Idioma: Mi francés es… básico. ¡Espero poder comunicarme! ¡Y no hacer el ridículo demasiado!
- Emociones: ¡Estoy emocionada, nerviosa, asustada y feliz al mismo tiempo! ¡Esto es una montaña rusa!
- El Jet Lag: ¡Maldito jet lag! Necesitaré más café que agua y paciencia (¡mucha paciencia!).
Lo que puede salir mal (y seguro que saldrá mal):
- La maleta perdida (¡rezo por que no!)
- Perderme en el Louvre (¡es probable!)
- No saber pedir comida (¡seguro!)
- Gastarme todo el dinero en cruasanes (¡altamente probable!)
- Enamorarme de París (¡imposible evitarlo!)
¡En conclusión, este es mi plan! Un plan caótico, incompleto y lleno de expectativas locas. ¡Pero es MI plan! ¡Y tengo la esperanza (y el miedo) de que sea una experiencia INOLVIDABLE! ¡Vive La France! ¡Y que la suerte me acompañe… y que, por dios, aparezca mi maleta!
¡Trafohaus Kaiserbahnhof: El Misterio Alemán que Google Quiere Ocultar!¿Hotel Louvre Sainte Anne? ¿De verdad, con ese nombre tan... obvio?
¡Ay, sí! Lo sé, el nombre es un poco... directo. Suena a algo que te diría un robot buscando la ubicación más turística. Pero, ¿sabes qué? A veces, lo simple funciona. Y la verdad, cuando te despiertas y ves el Sena desde tu ventana, te olvidas de la obviedad del nombre. Es como, "Vale, lo entiendo, ya está. ¡Estoy en París, con el Sena, y vivo la vida!". (Y sí, me gusta la vida). Pensé, "Podrían haber puesto algo más sofisticado, tipo 'Le Fleur de Seine' o algo, pero no... ¡El Louvre! Clarito. Y bueno, después de un par de copas de vino, me dio igual.
¿Las vistas son *realmente* tan buenas como dicen? O es un truco de marketing con Photoshop?
¡DIOS MÍO! A ver... Déjame contarte. Una vez, fui... *a ver*, en la primera vez que fui, me dije "Sí, sí, el Sena...bla bla" Pero, cuando llegué a la habitación y abrí la ventana... ¡Casi me caigo de espaldas! Literalmente. Un ataque de emoción inesperado que me hizo tartamudear. Era… espectacular. La luz dorada del atardecer, reflejándose en el agua, el puente...¡Jesús, el puente! Estaba ahí y, literalmente, NO podía dejar de mirar. O sea, sí, fotos retocadas, pero la realidad… ¡La supera por mil!
Mi consejo de "experta": Pagaría extra por una habitación con vistas al Sena...y lo volvería a hacer. (Y quizás me compraría unos prismáticos, para no perderme detalle).
¿Las habitaciones son pequeñas? Porque, ya sabes, París...
¡Ah, la famosa pregunta del espacio! Sí, son... *parisian* (léase: no gigantescas). Digamos que no vas a poder hacer una fiesta de baile dentro, a menos que seas un bailarín de ballet extremadamente pequeño. Pero, ¿sabes qué? Es París. ¿Vas a pasar tu vida en la habitación? ¡No! La habitación es para dormir, ducharte y suspirar ante las vistas. Los metros cuadrados no importan, importa la magia de estar ahí, en París. (Aunque, sí, a veces tienes que esquivar la maleta para llegar al baño. Una aventura, como la vida...y París).
¿El desayuno es bueno? ¿O el típico desayuno continental aburrido?
¡Uy, el desayuno! Esa es una pregunta crucial. A ver… El desayuno es... digno. No es el desayuno que te cambiará la vida, pero es *bueno*. Tienen cruasanes, croissants, pan, mermelada, café (¡y buen café!), zumo... Los cruasanes eran... ¡perfectos! Crocantes por fuera, suaves por dentro... (suspiro). Pero, ¡ojo! No esperes un buffet de proporciones bíblicas. Es un desayuno continental, PERO con un toque francés. Y, por favor, no se les ocurra pedir zumo de naranja de botella. ¡Es un crimen! (Aunque, el café es suficiente para alegrarte el día, incluso si el zumo es... meh).
¿El personal es amable? ¿O la típica actitud francesa (que a veces da un poco de miedo)?
¡Uy, esa pregunta es la que más me preocupaba! ¡Y me sorprendió! En general, el personal es... ¡encantador! Sí, a veces hay un poco de... *claro* (como el clásico "Oh, no, no entiendo tu inglés" cuando te intentas hacer el gracioso con un vocabulario de francés que encontraste en Google Translate), pero con una sonrisa. Y te ayudan. Y se preocupan. A veces, noté un poco de prisa (¡París!), pero eso no es culpa del hotel, es la *Parisian Life*. Un tip: aprender un par de frases en francés, y no te miraran mal. (Quizás te ayude a conseguir un mejor cruasán).
¿La ubicación es buena? ¿Cerca de qué está?
¡La ubicación es... *perfecta*! Literalmente. Está cerca del Louvre (¡obvio!), del Sena (¡obvio!), de Notre Dame (¡si no está en obras!), y de un montón de cosas más. Puedes ir andando a muchos sitios. Y si no, el metro está al lado. ¡El único problema es que con tantas cosas para ver, te da un ataque de pánico! (¿Qué elijo? ¿Museo? ¿Café? ¿Tiendas? ¡La vida es dura!). Pero, en resumen, no puedes equivocarte con la ubicación. ¡Olvídense de los taxis caros!
¿Alguna experiencia memorable (para bien o para mal) que debamos saber?
¡Ah, sí! Prepárense para un *mini-drama*...
Un día... estaba yo, ¡feliz, por supuesto!, en mi habitación, disfrutando de la vista, bebiendo mi café (y leyendo Proust, ¡¡¡porque soy una persona culta!!!) cuando… ¡plof! Un sonido. ¡Y el agua por todas partes! Literalmente. El grifo del baño... ¡estaba descontrolado! Un géiser de agua que inundó el baño en segundos. (Pensé, "¡Vale, París me odia!").
Por un momento, el pánico. Mis maletas. Mis cosas. Pero, ¡sorpresa! Llamé a recepción (en un francés a medio hacer por el pánico) y... ¡reaccionaron rápido! El personal, súper amable, se disculpó (¡mucho!), me cambiaron de habitación (¡a una con vistas aún mejores!), y ¡me invitaron a champán! ¡CHAMPÁN! (Creo que fue por el susto, pero oye, no me quejé).
¿Moral? Los problemas pasan. Pero la forma en que los solucionan dice mucho de un hotel. Y el champán... siempre ayuda. (¡Gracias, Hotel Louvre Sainte Anne!) Y por cierto, la habitación nueva... ¡aún mejor!